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Exploran ciudad maya hundida en el lago Atitlán, Guatemala

Especialistas del INAH participaron en el recorrido submarino del sitio arqueológico.

Especialistas internacionales recorrieron durante 20 días los restos de una antigua ciudad maya que actualmente se encuentra hundida en el lago Atitlán, en Guatemala, para recabar datos que ayuden a aproximar este sitio a la población.

Arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) exploraron los vestigios de templos, plazas, casas y estelas que permanecen hundidos a una profundidad estimada de entre 12 y 20 metros con el fin de georreferenciar el contexto arqueológico del lugar.

Antes de realizar el recorrido submarino por el sitio arqueológico, especialistas de México, Bélgica, Francia, España, Argentina y Guatemala realizaron ceremonias de pedimento a los ancestros que habitan el lago y la ciudad sumergida.

Esto debido a que la ciudad maya sumergida tiene un gran valor para los habitantes de Santiago Atitlán y de los pueblos cercanos al lago.

Foto: INAH 

La Misión del Consejo Consultivo Científico y Técnico (STAB, por sus siglas en inglés) estuvo encabezada por Helena Barba Meinecke, responsable de la Oficina Península de Yucatán de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del INAH.

Los participantes se encargaron de realizar buceos para poder crear modelos fotográficos que ayuden a realizar un paseo virtual, el cual podrá acercar a la comunidad a conocer este sitio sagrado.

“La misión permitió sentar las bases para recomendar la creación de un centro cultural donde la gente conozca y recorra el sitio a través de reconstrucciones digitales”, señaló Helena Barba.

En los trabajos del lago también participó Nicolás Zapalú Toj, quien tiene el título de Señor Cabecera, y recordó a los investigadores que no pueden recuperar ninguna pieza arqueológica porque todos los vestigios son sagrados.

Foto: INAH 

Una ciudad sumergida de 200 metros 

Este sitio arqueológico data del periodo Preclásico Tardío maya (400 a.C.–250 d.C.) y se estima que se expande en un territorio de 200 a 300 metros aproximadamente.

De acuerdo con un comunicado difundido por el INAH, se considera la posibilidad de que la ciudad se encontrara en una isla que fue hundida por la actividad volcánica de la zona.

“El lago Atitlán es el cráter de un volcán que se levanta a más de mil 500 metros sobre el nivel del mar, pudo ser un evento natural vinculado con la actividad volcánica la que causó que la isla colapsara desde su parte inferior, aumentando al mismo tiempo el nivel del agua y orillando a los habitantes a huir”, informó.

El sitio arqueológico es conservado por los mismos habitantes y el buceo en la zona está prohibido por el gobierno de Guatemala.