Internacional

Más de mil cadáveres se apilan en morgues y camiones frigoríficos en Kiev a la espera de ser identificados

El recrudecimiento de la invasión rusa en Ucrania ha provocado que se utilicen los camiones de refrigerado de alimentos para guardar los cuerpos sin vida de las víctimas de la guerra y los cadáveres se amontonan como símbolo de una terrible tragedia.

En la foto de la agencia Reuters que acompaña a este texto se ve a Sergii Liman, de 49 años, que cierra la puerta del camión tras sacar un cuerpo para ser identificado en el exterior de una morgue de Bucha, en la región de Kiev, donde se hallaron numerosos cadáveres de civiles tras la retirada rusa recientemente. Liman busca a su suegra, desaparecida desde hace tiempo, y que cree que ha sido asesinada por las fuerzas rusas.

En otra de las imágenes, los cadáveres se acumulan en la morgue a la espera de poder ser identificados por sus seres queridos.

Cadáveres en el exterior de una morgue en Bucha, a la espera de ser identificados

Desde que comenzase la guerra el pasado 24 de febrero, Naciones Unidas ha verificado la muerte de 2.224 personas, entre ellas 173 menores. El organismo internacional, sin embargo, advierte de que la cifra podría ser mucho más alta, pues el trabajo de recopilación de datos está siendo complejo y lento.

Además de Mariúpol o Kiev, otra ciudad que ha sido devastada por los rusos ha sido Bucha, localidad al norte de la óblast de la capital de donde se retiraron las tropas rusas recientemente. En Kiev y sus alrededores, según la BBC, se acumulan ya los cuerpos de más de 1.000 cadáveres.

Además, Rusia y Ucrania, como era de esperar, no se ponen de acuerdo sobre el número de víctimas mortales: según los datos del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, hay 1.300 soldados de su ejército que han muerto y 20.900 rusos, mientras que los de Putin indican que han fallecido 1.351 de sus militares y 14.000 ucranianos.

Tampoco se ponen de acuerdo dos líderes internacionales como Joe Biden y Emmanuel Macron. Según informa BBC, el presidente estadounidense -que acusa a Putin de ser culpable del «crimen de todos los crímenes»- ha hablado de «genocidio» para referirse a los ataques rusos y la intención de los agresores de «tratar de borrar la idea de una identidad ucraniana». Su homólogo francés, sin embargo, es reacio a usar ese término, y afirmó que no estaba «seguro de que una escalada de retórica sirva a esa causa».