Quintana Roo

Pavo ocelado, ave de gran valor para la cultura maya

El pavo ocelado (Meleagris ocellata) representa ecológica y culturalmente un valor intangible muy importante para la cultura maya a lo largo de toda la península de Yucatán, pero está en peligro de extinción.

El biólogo Juan José Domínguez señaló que independientemente de la importancia ambiental y ecológica, es de los pocos pavos nativos o naturales que se tienen en la zona, y es un ejemplar tradicional en la cultura maya porque es muy apreciado como especie y alimento.

“Esta especie es importante no sólo en la parte ambiental, sino en la cosmovisión de la cultura maya. El pavo ocelado cumple varias funciones, como se dice dentro del libro de los mayas, el Popol Vuh. Es relevante su relación con los mayas, quienes cuidan y protegen los recursos naturales. Aprovechan el pavo para comer, pero a través de un proceso de respeto a la naturaleza”, expresó.

Foto: Ian Adams 

Por su parte, el biólogo Hugo Navarro Solano, director del Parque Nacional Tulum (PNT), refirió que este ejemplar habita y se protege dentro esta Área Natural Protegida. También expuso que esta especie se ha distribuido a lo largo de toda la península de Yucatán, así como Centroamérica.

Gonzalo Merendiz Alonso, director ejecutivo de la agrupación Amigos de Sian Ka’an, indicó que es un ave endémica de la península de Yucatán, es decir, sólo se encuentra aquí y en ningún otro lado del mundo. Contó que de ser un alimento importante para la cultura maya, se convirtió en la actualidad en un objetivo de la caza furtiva y eso ha mermado el número de ejemplares.

“Vive en selvas sanas de la región. Suele encontrarse en grupos de varios individuos, normalmente de la misma familia. Son parte importante de la dieta tradicional de los mayas y suelen cazarlo para comer, aunque lamentablemente algunas personas los cazan para vender, lo cual sí es ilegal por tratarse de una especie protegida”, expuso.

El pavo ocelado también es conocido como guajolote o pavo de monte, y es una especie de ave grande: la hembra mide entre 66 y 84 centímetros y pesa de 2.6 a 3.1 kilogramos, mientras que el macho mide entre 91 y 102 centímetros y pesa de 4.3 a 5 kilos.

Su cabeza y parte superior del cuello son desnudos, azul brillante y con verrugas anaranjadas alrededor de la cabeza. Posee un anillo rojo alrededor del ojo, carnosidad inflable en la frente que alcanza el pico, cresta eréctil en la corona y patas rojizas. Su plumaje es predominantemente negro azulado iridiscente. Tiene cobertoras de cola y rabadilla con finas rayas grises y negras, y con patrones iridiscentes que asemejan ojos en las puntas, de donde deriva el nombre de pavo ocelado.

La Meleagris ocellata se distribuye en la Península de Yucatán, sur de Tabasco, norte de Chiapas, norte de Belice y El Petén, en Guatemala. Como hábitat, generalmente busca árboles medianos y grandes (de 5 a 11 metros de alto) para percha y descanso.

Foto: Christoph Moning

Los pavos pasan la mayor parte del día en el suelo y prefieren correr para escapar del peligro durante el día a volar, a pesar de que pueden hacerlo rápida y poderosamente por distancias cortas; como la mayoría de aves en este orden, sólo lo hacen por necesidad. 

Duermen regularmente en árboles altos que los mantienen alejados de predadores nocturnos como los jaguares, y usualmente lo hacen en grupos familiares.

Toda su alimentación se lleva a cabo en el suelo. Son principalmente granívoros. Algunos alimentos de su dieta documentados incluyen hojas de ambrosia, zebrina, granos de pastos de paspalum, nueces de palmas arecoide, frutos y semillas de ramón, frutos de y raíces de yuca. 

Complementan su dieta con insectos, principalmente en el momento de crecimiento de las crías. En Tikal, Guatemala, se reportó que hasta un 50.7 por ciento de su dieta se compone de semillas de pastos, 30.5 por ciento de hojas, 8.1 por ciento de frutos, 7 por ciento flores y 2.4 por ciento de insectos, y complementan su consumo con grava y arenisca, necesarios para asistir en el rompimiento de la materia orgánica para digestión. 

El consumo de agua puede ser muy limitado, pero complementan dicha falta con el consumo de frutos. En épocas reproductivas, los machos forrajean menos tiempo y son más visibles y sonoros en los bordes de vegetación.

Las hembras depositan de ocho a 15 huevos en un nido bien oculto en el suelo. Incuban los huevos por 28 días. Los polluelos son precoces y pueden abandonar el nido luego de una noche. Luego siguen a la madre hasta alcanzar la madurez, que es cuando comienzan a disgregarse, aunque reagrupándose para dormir.

Ilustración @ca.ma.leon

Actualmente, según la lista roja de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) la tendencia de la población del pavo ocelado indica un decremento, catalogándola como una especie cercanamente amenazada.

En el 2001 fue incorporada a la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT “Protección ambiental especies nativas de México de flora y fauna silvestres”, lo que la coloca entre las categorías de riesgo. Su estado de conservación es pobre debido a la sobreexplotación por caza y sobre todo a la destrucción y fragmentación de su hábitat.