Cancún Quintana Roo

Canoeros culminan su travesía a Cozumel para adorar a la diosa Ixchel

Presentaron danzas, rituales y ceremonias de purificación y sanación

El mar turquesa fue testigo una vez más de la travesía de 297 mujeres y hombres que remaron desde Xcaret hasta Cozumel para adorar a la diosa Ixchel, tal y como lo hacían los antiguos mayas. Entre danzas y rituales, los peregrinos fueron recibidos el sábado por la diosa de la luna, la fertilidad, el amor, la medicina y los trabajos textiles. 

Una vez más esta antigua práctica de comercio ligada con la ritualidad y navegación cobró vida con el fin de rescatar y revivir esta herencia milenaria. Los espectadores presenciaron las danzas y rituales que fueron representados por niñas, jóvenes, mujeres y hombres mayores que prepararon el momento para la entrada triunfal de las personas que durante meses se prepararon para surcar el mar Caribe a bordo de las canoas hasta llegar al templo de Ixchel. 

Llegó el tiempo de las ceremonias de purificación y sanación que se celebraban en el antiguo puerto comercial Polé (hoy Xcaret) y Cuzamil (la isla de Cozumel) y luego de poco más de siete horas remando, mujeres y hombres canoeros pusieron el corazón en la última parte y concluyeron con mucha energía que se transmitió a los espectadores, quienes no dejaron de aplaudir y gritar para darles la bienvenida con júbilo por haber llegado a su destino.

Risas, lágrimas y abrazos y grandes emociones fue lo que se vivió a la llegada de una y otra canoa con sus tripulantes que hicieron de su espiritualidad su fortaleza para cumplir con su promesa de llevar ofrendas a la diosa de la Luna, quien amorosa recibió y bendijo a todos los que se acercaron a ella. 

Los canoeros descansaron en Cuzamil y escucharon a la diosa: “No hay por qué amedrentarse, la muerte debe ser sometida por la vida y ambas deben necesitarse, todo lo que muere debe renacer, el ciclo vida y muerte debe ser natural. Ni poder, ni sometimiento, ni dominio, ni violencia, por más pequeña e insignificante que esta sea procuraremos vida y no daño”, sentenció Ixchelbelyax (la diosa Ixchel).

Así, con el mensaje divino y la bendición de la deidad maya, las y los canoeros emprendieron una vez más el viaje de regreso hacia el continente; con alegría y energía se hicieron a la mar a bordo de sus canoas para compartir el oráculo de la diosa maya.