Internacional

Piden a la ONU aplicar acciones específicas para evitar crisis de extinción de especies.

Grupo de expertos propone medidas de recuperación, como conservación ‘ex situ’ y reintroducciones.

El mundo se enfrenta a una crisis de extinción de especies. Alrededor de 40 mil variedades de animales y plantas están en riesgo. Con el fin de evitarlo, un grupo de investigadores publicó en la revista Frontiers in Ecology and the Environment un estudio que señala que las medidas acordadas por el Convenio sobre Diversidad Biológica de la ONU, tras las metas establecidas para 2020, deben tomar en cuenta acciones específicas.

“El riesgo de extinción de más de la mitad (57 por ciento) de las especies amenazadas no se reduciría lo suficiente sin un objetivo que promueva acciones de recuperación, incluida la conservación ex situ, las reintroducciones y otras intervenciones”, destaca la investigación.

También detalla que en promedio cada país cuenta con 54 especies en peligro de extinción. Philip McGowan, profesor de ciencia y política de la Universidad de Newcastle y uno de los autores del estudio, advirtió: “Muchos se beneficiarían de las políticas y las acciones destinadas a reducir las amenazas de uso de tierra y océano, como sobrexplotación, contaminación, especies invasoras y el clima, pero por sí solas no eliminarán el riesgo de extinción que estas especies enfrentan. Ahora podemos identificar nuevas especies que requieren ese tipo de acción, y podemos vigilar lo que se está haciendo y cuál es su impacto en esas especies en riesgo”.

La investigación está basada en los datos recogidos por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y su lista de especies en riesgo, peligro y bajo amenaza. La cifra llega a 7 mil 784 variedades, entre las que se cuentan aves, anfibios, mamíferos, crustáceos, corales, reptiles, tiburones y varios más. Para los investigadores, este enfoque debería ser el primero en considerarse por el Convenio sobre Diversidad Biológica de la ONU.

Los científicos destacaron que aplicar los objetivos ya trazados por el convenio, que se celebra este año, como son implementar una planificación espacial para conservar intactos los ecosistemas existentes; restaurar ecosistemas degradados y asegurar la conectividad entre ellos, y proteger importantes áreas para la biodiversidad, serán particularmente importantes debido a que 95 por ciento de las especies en peligro se beneficiarían de ellos.

La información analizada también muestra que estas acciones, y las de objetivos posteriores sobre reducir la presión del uso no sustentable, las especies invasoras, la contaminación y el cambio climático seguiría dejando 57 por ciento en riesgo de extinción.

El documento destaca la importancia de estas acciones para evitar que otras especies queden amenazadas. “Nuestros hallazgos de que 95 por ciento de las especies en peligro requieren conservación basada en el área (a través de planeación espacial, restauración, y esfuerzos enfocados en el lugar como establecer áreas protegidas), resaltan la importancia de que los objetivos apunten a las amenazas más generales, como la sobreexplotación y el cambio de uso de tierra como resultado de la conversión agrícola”.

La investigación también apunta a las alternativas con las que se pueden mantener los ecosistemas y asegurar la producción alimentaria, como “hacer la producción de comida más sustentable, cambiando hábitos de dieta y de consumo a niveles saludables y sustentables, e incrementando las áreas protegidas”.