Steve Turner y Mark Arm, guitarrista y cantante del grupo Mudhoney, precursores del grunge, se prestan a una entrevista con La Jornada en el marco de lo que su única presentación en México, hoy en el Foro Indie Rocks! de la Ciudad de México.
Mudhoney sacó su primer Ep en 1988, Touch Me I’m Sick, cuando la música de rock estaba desaparecida del panorama público. La canción tenía ritmo y Mark Arm cantaba no viviré mucho y estoy lleno de putrefacción / quiero darte todo lo que tengo.
Cuando los de Seattle llegaron a su primer disco de larga duración, homenajearon desde el título a los pedales del guitarrista Steve Turner: Superfuzz Big Muff (1989), editado por el sello Sub-Pop. El resultado final hacía parecer fácil empezar una banda y lograr un resultado parecido, aunque, si nos basamos en quienes trataron de imitarlos, es mucho más complicado de lo que aparenta.
Mudhoney también aportó una continuidad a la idea de que un grupo puede sobrevivir al paso de las décadas sin convertirse en estrellas de rock y no desaparecer por completo, algo que hoy suena muy razonable, pero existió una época en la que parecía que los grupos sólo contaban con dos opciones posibles para su futuro: hacerla en grande o esfumarse en un anonimato casi total. Ocupan un lugar peculiar en la línea del tiempo del rock: aparecen después de que se estableciera un circuito de bandas girando de forma independiente por Estados Unidos y unos años antes de que esa corriente subterránea llenara estadios.
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