El pasado 25 de agosto, a las 10 de la mañana, el Cabildo de Valladolid le dio un revés al alcalde Homero Novelo Burgos al no aprobar su cuenta pública. De los 11regidores que integran el cuerpo edilicio, seis votaron en contra y únicamente el propio alcalde y el síndico levantaron la mano a favor.
La sorpresa no vino de la oposición (que ya era predecible), sino de las regidoras de Morena, Gloria Castro Santoyo y Rosana Mena, quienes también rechazaron las cuentas de su correligionario. Al parecer, ni en su propio partido le creen las matemáticas al alcalde.
Los regidores argumentaron que el documento carece de transparencia y no detalla cómo se han gastado ni en qué se han invertido los recursos municipales. “No vamos a aprobar un mal manejo que termine afectando a los ciudadanos”, señalaron después de la votación.
Molesto por el rechazo, Novelo Burgos intentó salvar la situación convocando a una sesión extraordinaria. El detalle es que la sesión anterior ya había concluido, por lo que los regidores consideraron ilegal el intento. El alcalde, sin embargo, aseguró que estaba en su derecho… porque si algo le sobra, además de dudas en sus cuentas, es confianza en sí mismo.
Al final, lo único claro es que la falta de información financiera terminó por unir a la oposición y a parte de Morena. En Valladolid, los ciudadanos se quedan con una certeza: si los regidores no saben dónde quedó el dinero, mucho menos lo sabrá la gente.


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