La agroindustria del azúcar vive una crisis no vista en más de 20 años, pues factores como el contrabando, la importación de fructosa, la satanización del consumo, entre otros han creado una tormenta perfecta, que ha impactado en el mercado, señaló Claudia Fernández González, presidenta ejecutiva de la Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera (CNIAA).
En términos globales, el sector tendrá pérdidas por alrededor de 26 mil millones de pesos para el ciclo 2024-2025, señaló la dirigente en entrevista con La Jornada, quien consideró que es necesario un rescate integral, que no implica otorgar subsidios, sino hacer cambios estructurales.
Fernández González comentó que esta agroindustria, que cuenta con 47 ingenios en 15 estados del país y genera 500 mil empleos directos, atraviesa una crisis gravísima, la cual no habían vivido los gobiernos de la Cuarta Transformación, porque el sector había venido funcionando bien.
Explicó que esta tormenta perfecta se ha generado por diversos factores. El primero de ellos son las importaciones, pues se introdujeron al país 700 mil toneladas, que sí pagaron aranceles, desde el año pasado, por lo que inundaron el mercado de azúcar.
El contrabando, bronco y técnico también agrava la situación. El primero se refiere a la entrada de azúcar, en particular en el sur del país, que no pasa por los canales legales y no se puede cuantificar. El segundo se hace a través de puertos y fronteras de forma legal, pero pagan menos aranceles porque se introduce como preparación alimenticia, ya que el 95 por ciento es azúcar y el resto carbón activado, maltodextrina o harina.
Este sector también se enfrenta a las importaciones de fructosa, que se usa en forma de jarabe de maíz. Fernández González señaló que en los últimos años se han importado cerca de 200 mil toneladas anuales.
También se ha identificado que existen al menos tres ingenios que operan en la ilegalidad, pues no respetan la ley de la agroindustria de caña de azúcar y no se apegan al precio acordado con los provedores de caña. La presidenta ejecutiva de la CNIAA comentó que se desconoce si pagan las cuotas al IMSS o si los trabajadores están afiliados a sindicatos, ni las condiciones de los contratos.
Según el organismo, los ingenios cada año compran la caña a 185 mil productores, quienes junto con alrededor de 65 mil cortadores, 150 mil jornaleros, 54 mil obreros y jubilados y 31 mil transportistas generan una cadena de más de 500 mil empleos directos en 267 municipios rurales del país en 15 estados de la República, en donde la caña de azúcar constituye un importante motor económico para el bienestar social y el desarrollo, que llega a más de 2.4 millones de personas.
Tras resaltar que por el lado de la oferta hay más azúcar en el mercado interno, y por el lado de la demanda, ésta se ha reducido.

Batalla contra edulcorantes
Fernández González apuntó que el azúcar tiene que competir con edulcorantes como la fructosa, que además de ser más barata, está genéticamente modificada. El azúcar de caña es natural y es mucho más sana, subrayó.
También se enfrenta a otros edulcorantes no calóricos de alta intensidad como la sucralosa, el aspartame, que si bien endulzan más, son sustancias totalmente químicas.
La industria también se está enfrentando a cruzadas en las que se alerta sobre su consumo. En ese sentido, comentó que en semanas recientes se ha señalado que el azúcar causa caries, obesidad, es como el malo de la película.
De ahí se derivan políticas públicas que castigan al azúcar porque se le pone IEPS o impuesto a los productos con alto contenido calórico, indicó.
En las exportaciones, la situación no es la mejor. Explicó que el mercado más atractivo para el azúcar nacional es el de Estados Unidos, pues paga a mejor precio en comparación con otros destinos donde se da un precio mucho más bajo que el pagado en el mercado interno.


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