— La violencia en “La Huerta del Estado” alcanzó un nuevo y trágico nivel. Un integrante de la pandilla conocida como “Los Chivos” perdió la vida tras ser atacado a balazos en la colonia Venustiano Carranza, en un hecho que evidencia la creciente inseguridad y el alarmante control de grupos delictivos en el municipio.
El ataque ocurrió en la calle 65 entre 46 y 48, donde la víctima, apodada “Oso”, convivía con otros jóvenes cuando un sujeto identificado como “El Doping”, presunto miembro de una banda rival, llegó en motocicleta, descendió y abrió fuego sin mediar palabra.
El herido fue trasladado aún con vida al Hospital del IMSS a bordo de una motocicleta, pero murió minutos después debido a la gravedad de sus lesiones. Paradójicamente, la persona que lo llevó al hospital fue la misma que meses atrás sobrevivió a un ataque a balazos durante un velorio.
Vecinos aseguran que la guerra entre pandillas en Oxkutzcab se ha intensificado, pasando de riñas a pedradas y machetazos, a enfrentamientos con armas de fuego, lo que mantiene a la población en constante miedo y zozobra.
Elementos de la Policía Estatal de Investigación (PEI), la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) y la Policía Municipal desplegaron un amplio operativo en diversos puntos de la ciudad en busca de los agresores. Durante el operativo, un vehículo Sentra que no respetó las señales de alto levantó sospechas; al ser interceptado, sus ocupantes huyeron hacia un predio, presuntamente tras haberse cambiado de la motocicleta al automóvil.
Un municipio fuera de control
Lo ocurrido no es un hecho aislado. En los últimos meses, Oxkutzcab ha sido escenario de múltiples hechos violentos, escándalos y negligencia, mientras las autoridades municipales, encabezadas por el alcalde Juan José Martín Fragoso, guardan silencio o minimizan la crisis.
Cabe recordar el polémico aniversario del bar “El Temple”, establecimiento del cual el propio alcalde es socio, y donde se registró un escándalo que evidenció el desinterés de la autoridad por poner orden. Hoy, los hechos sangrientos en las calles reafirman que el municipio se encuentra a la deriva, sin estrategias claras de seguridad ni autoridad moral para encarar la delincuencia.
La población exige respuestas, acciones y liderazgo. Pero mientras tanto, Oxkutzcab se hunde entre el miedo, el descontrol y la impunidad, con un alcalde nada preocupado por la seguridad de su gente.


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