En el marco del Día de los Derechos Humanos, la comisión estatal del ramo (Codhey) entregó la presea al Mérito Humano 2024 a Yanelli Vega Ojeda y Pedro Pablo Alemán Góngora.
En discursos llenos de sentimientos, ambos galardonados agradecieron a los presentes y a la Codhey por el otorgamiento de estas reconocimientos.
La primera galardonada fue Yanelli Vega Ojeda, directora general del Instituto Universitario Gerontológico de Yucatán, por su contribución a la promoción de los derechos de las personas mayores.
Ella mencionó que en 2004 su familia le preguntó sobre su futuro, por lo que junto con su madre acordaron dedicarse a los ancianos.
Desde entonces asistieron a cursos, talleres, congresos y demás eventos en los que pudieran aprender.
Luego recordó que por cuatro años pudo poner en práctica todo lo que había aprendido y cuidar adultos mayores.
Además de convivir con ellos, podía escucharlos, actividades que disfrutaba.
En ese entonces, recordó, lo que más amaba era aplicar todo lo que había aprendido con su abuelita, a quien le agradeció por ser parte de la experiencia.
En 2008 y junto con su mentor, el doctor Piña Basulto, dio inicio a sus primeros momentos formales en su actividad.
La ética, la pasión por ayudar a otros y la buena voluntad se hicieron presentes en cada intervención. A su decir, en ese entonces aprendió el lema internacional “Una sociedad para todas las edades”.
Algunos eventos que marcaron su trayectoria fueron retomar iniciativas como el Museo del abuelo y la abuela, pero en 2010 descubrió la gerontología.
El descubrimiento le ayudó a saber que podía ayudar más a los adultos mayores. Acompañada de su esposo, dieron respuesta positiva a la pregunta: ¿podemos construir un espacio educativo para personas mayores, donde la edad no sea el límite y las clases sean fuera de lo esperado?”.
El segundo galardonado fue Pedro Pablo Alemán Góngora, por su contribución a la promoción de los derechos de las personas que viven con VIH/Sida.
Él narró su historia en la Red de Personas Afectadas por VIH (Repavih). Comenzó como paciente sin imaginar que años después pasaría a la acción.
Al saber su diagnóstico toda la desinformación de ese entonces llegó a su cabeza, dijo. Comprendió que no iba a morir, pero contar con su red de apoyo fue fundamental, siendo el cuarto presidente del Repavih y jamás imaginó estar en el estrado recibiendo un premio.
“Mi testimonio como persona con VIH es que intentamos desterrar la mala información que existe, también hablo de mi vida personal y de mi matrimonio”, indicó.
Después agradeció que actualmente las personas con VIH/Sida ya no tengan que taparse la cara ni tengan que esconderse.


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