Edel Juárez no sólo es escritor, músico, editor y cocinero, sino artífice del llamado rock literario, así como de los conciertos clandestinos. Desde hace 27 años se ha enfocado en experimentar, hacer las cosas diferentes y sanar a través de sus pasiones: la poesía y la música.
La palabra es maravillosa, es el hechizo, es todo, pero cuando creas una atmósfera esas palabras adquieren otro significado; tienes algo más, una mezcla rara que no es una canción. Así dio forma al rock literario, con una banda de rock para leer poemas que no funcionan como música de fondo, sino como complemento.
Para este nuevo material, donde está su corazón completo, el artista invitó a destacados cantantes nacionales y extranjeros como Cecilia Toussaint, Fran Fernández, Perrozompopo, Jenny Beaujean, Dan Torres, Claudia Arellano y Sarmad, quienes interpretan letras que transitan del amor al desamor hasta la reflexión, el crecimiento personal y la paternidad; son vivenciales completamente, contó Edel, quien tras la ruptura de una relación se sumergió en este proceso creativo que resultó catártico y sanador.
Los temas sí están más enfocados en la nostalgia porque, desde mi punto de vista, la tristeza, esa melancolía, es un sentimiento universal, pero, en cambio, la felicidad es algo muy personal, en el sentido de que lo que me hace feliz a lo mejor a ti no interesa en lo más mínimo; sin embargo, lo que me pone triste estoy seguro que a ti también.
Entonces, expresó, “con el público he coincidido en la melancolía y de ello hasta bromeamos en los conciertos. Es la única audiencia a la que le dices: ‘¿Quieres un poema triste?’ Y se escucha unánime: ‘¡síii!’ Se suman dando voz a los poemas como si se tratara de una canción, un rezo; todo esto porque se habla de la experiencia humana, porque todos estamos intentando y aprendiendo cómo vivir. Mi apuesta siempre ha sido el lenguaje más sencillo para tratar asuntos más complejos”.
Además “busco el tipo de poesía que sea para sanar. Creo que si trabajamos con nosotros y llegamos a sanar, eso también se podría hacer con este país y la realidad que vivimos. Es un camino que a veces descuidamos.
Mis poemas y el lenguaje que uso son para todos; con mis letras quiero que conecten y se acuerden que no todo es violencia y de lo que pienso es el gran cáncer de estos tiempos: el egoísmo.


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